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En una industria el fuego no es lo que más cuesta. Lo que de verdad hunde el ejercicio es el tiempo que la línea está parada: los pedidos que no salen, los clientes que buscan a otro y los gastos fijos que siguen corriendo. Y la paralización es justo la garantía que más veces me encuentro corta, mal calculada o directamente sin contratar.
Un multirriesgo industrial se sostiene sobre cuatro bloques, y cada uno se calcula de forma distinta.
El continente es la nave con su estructura, cubierta, instalaciones fijas y transformador. Se valora por coste de reconstrucción, nunca por lo que costó comprarla.
El contenido son las existencias, las materias primas, el producto terminado, el utillaje y, sobre todo, la maquinaria de producción, que suele ser la partida más grande del balance y la peor declarada.
La avería de maquinaria es una garantía propia y distinta del incendio: cubre el fallo interno de la máquina, que es el siniestro más habitual de una fábrica y el que más veces no está contratado.
Y la paralización o pérdida de beneficios cubre el margen y los gastos fijos mientras no se produce. En industria es la garantía decisiva, porque reponer una máquina especial puede llevar meses.
A todo eso se suma la responsabilidad civil, con su pata de explotación, patronal y de producto, que en industria es la más seria: responde por el daño que causa lo que usted fabrica, ya instalado en casa del cliente.
El proceso productivo manda sobre el precio y sobre las exclusiones. Estas son las variables que de verdad importan.
Garantía por garantía. La columna de la derecha es lo que compruebo yo en cuanto me llega la póliza de una fábrica.
| Garantía | Qué cubre | Qué mirar en su póliza |
|---|---|---|
| Incendio, rayo y explosión | Daños a la nave, maquinaria y existencias | Que el continente sea coste de reconstrucción actual |
| Avería de maquinaria | Fallo interno de la máquina | Si está contratada, y si la valoración es a nuevo o a valor real |
| Daño eléctrico | Sobretensión y daños en cuadros y motores | Si cubre la electrónica de control, que es lo caro |
| Existencias | Materia prima y producto terminado | Si admite capital variable por temporada o va a capital fijo |
| Paralización de la actividad | Margen y gastos fijos con la línea parada | Periodo de indemnización en meses y cómo se calcula el margen |
| Paralización por siniestro ajeno | Parada por fallo de un proveedor clave | Si existe; casi nunca está contratada |
| Robo y expoliación | Sustracción de utillaje y producto | Medidas de seguridad exigidas y límite de existencias |
| Daños por agua | Rotura de instalaciones y filtraciones | El sublímite de localización y reparación |
| RC de explotación | Daños a terceros en su actividad | Capital por siniestro y ámbito territorial |
| RC patronal | Daños a sus operarios | Capital por víctima y recargo de prestaciones |
| RC de producto | Daño causado por lo que fabrica | Ámbito geográfico y si incluye gastos de retirada |
| Defensa jurídica | Pleitos y reclamaciones | Si cubre defensa penal de administradores y técnicos |
Los límites que conviene conocer antes de necesitarlos.
Ordenados por lo que cuesta cada uno el día que la línea se para.
Es el hueco más caro y el más común. Una máquina comprada hace diez años se repone hoy a otro precio, y muchas veces el modelo ya no existe. Si el capital declarado es el de la factura antigua, entra la regla proporcional y la indemnización se queda muy por debajo de lo que hace falta para volver a producir.
Muchos industriales creen que el multirriesgo cubre que se rompa una máquina. No lo hace: el incendio cubre el fuego, no el fallo interno. La avería de maquinaria es una garantía aparte y es, con diferencia, el siniestro más frecuente en una fábrica.
Tres meses no bastan. Entre peritación, fabricación de la máquina sustituta, transporte, instalación y puesta a punto pueden pasar seis, ocho o más. Y el periodo de indemnización es lo que marca hasta cuándo cobra, no lo que tarde usted en recuperarse.
Si su almacén dobla en temporada alta, un capital fijo declarado sobre la media deja descubierta justo la punta. Existe la fórmula de capital variable con regularización, y casi nunca está puesta.
Si exporta y la póliza solo cubre España y la Unión Europea, el día que un producto suyo cause un daño fuera de ese ámbito no hay cobertura. Conviene revisarlo cada vez que se abre un mercado nuevo.
Las sobretensiones se llevan por delante la electrónica de control, que es la parte cara de una máquina moderna. Bastantes condicionados cubren motores y cuadros pero dejan fuera la electrónica si no se especifica.
En una fábrica esta distinción vale más dinero que cualquier otra cláusula de la póliza. Valor de reposición a nuevo significa que la compañía paga lo que cuesta poner una máquina equivalente nueva en su planta, con transporte, montaje y puesta en marcha. Valor real significa que paga eso mismo menos la depreciación por los años de uso.
La mayoría de pólizas industriales indemnizan a nuevo mientras la depreciación no supere un porcentaje determinado, que suele rondar el setenta u ochenta por ciento, y por debajo de ese umbral pasan automáticamente a valor real. Es decir: la máquina que compró hace quince años, que sigue produciendo perfectamente y sin la cual usted no factura, está asegurada por una fracción de lo que cuesta sustituirla.
A eso se le suma la obsolescencia. Si el modelo ya no se fabrica, el coste de sustitución no es el de la máquina antigua sino el del equipo actual equivalente, que casi siempre es más caro y a veces exige obra civil, instalación eléctrica nueva o una toma de aire distinta. Ese sobrecoste solo se cubre si la póliza lleva la cláusula de adecuación a normativa o de cambio tecnológico.
Por eso la relación de maquinaria valorada es el documento que más le pido a un industrial. No hace falta una tasación formal: con el inmovilizado, el año de compra y el precio actual de catálogo se ve enseguida si los capitales aguantan.
El periodo de indemnización no es el tiempo que tarda el perito en venir. Es el tiempo que su empresa tarda en volver a facturar lo que facturaba, y son dos cosas muy distintas.
Para calcularlo se suman cuatro plazos reales: el desescombro y la retirada de lo dañado, el plazo de fabricación y entrega de la máquina o el plazo de obra si hay que reconstruir, el montaje y la puesta a punto, y la recuperación comercial, que es lo que tarda en volver la cartera de pedidos que se fue a la competencia mientras usted estaba parado. Ese último tramo es el que nadie cuenta y el que más se alarga.
Con maquinaria de importación o fabricación bajo pedido, doce meses se quedan cortos con facilidad. Dieciocho o veinticuatro meses es lo razonable en muchas plantas, y la diferencia de prima entre un periodo y otro suele ser mucho menor de lo que la gente imagina, porque lo que se está comprando es un plazo, no un capital mayor.
La magnitud asegurada tampoco es la facturación. Es el margen bruto: la facturación menos los costes que desaparecen cuando la fábrica está parada, es decir, las materias primas que ya no compra. Los gastos que siguen corriendo con la nave cerrada —alquiler, nóminas, amortizaciones, cuotas de leasing, suministros mínimos— son justo lo que la garantía tiene que sostener. Si el margen bruto declarado está por debajo del real, vuelve a entrar la regla proporcional.
Y conviene mirar la franquicia, que en paralización se expresa en días y no en euros. Una franquicia de quince días en una planta que factura a diario es una cantidad muy seria de dinero que usted asume sin darse cuenta al firmar.
Cuanto más completo sea esto, más fino sale el análisis. Con la relación de maquinaria ya se puede trabajar bastante.
Las dudas que me llegan cada semana por WhatsApp, contestadas sin rodeos.
No. El incendio cubre el fuego. El fallo interno de la máquina va por la garantía de avería de maquinaria, que es independiente y hay que contratarla expresamente.
Debería ser a valor de reposición a nuevo, no por lo que costó. Si figura el precio de compra de hace años, el capital está corto y se aplica la regla proporcional.
El que tarde de verdad en volver a producir, contando peritación, fabricación y puesta a punto de la máquina. En industria rara vez bastan tres meses.
No. Cubre el daño que esa pieza cause a otros bienes o a personas, no el coste de sustituirla. Es la confusión más repetida del ramo.
Se puede contratar capital variable con regularización periódica, pagando por la media real en vez de declarar un fijo que se queda corto en temporada alta.
Depende del ámbito geográfico que figure en la responsabilidad civil de producto. Hay que comprobarlo y ampliarlo cada vez que se abre un mercado nuevo.
Cero euros y sin compromiso. Mi remuneración la paga la compañía y no encarece su póliza.
Se lo digo por escrito y no le insisto más.
Lo miro yo personalmente. Si no puedo mejorarte lo que ya tienes, te lo digo y no te vendo nada.
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Con la póliza y la lista de máquinas le devuelvo por escrito si los capitales aguantan una reposición real, si tiene avería de maquinaria y si la paralización le da para volver a producir. Sin coste y sin compromiso.