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En un supermercado el siniestro que más veces pagan las compañías no es el incendio ni el robo: es el frío. Un compresor que se para un sábado por la tarde, una acometida que cae el fin de semana, una cámara que aguanta hasta el lunes. Y el género entero a la basura, con la obligación legal de retirarlo y sin poder venderlo aunque parezca que está bien.
Un establecimiento de alimentación es, a efectos de la póliza, tres negocios a la vez: un local con instalaciones caras, un almacén con rotación altísima y una actividad de manipulación de alimentos con responsabilidad sanitaria detrás.
El continente incluye aquí mucho más que en una tienda normal: cámaras frigoríficas, muebles de frío, obradores, cuadro eléctrico reforzado, grupo de presión, plataformas de carga y suelo técnico. Buena parte de esa instalación es obra fija y a menudo no está bien valorada.
El contenido lo forman los muebles móviles, las estanterías, la maquinaria de corte y envasado, las balanzas, los terminales de punto de venta, los carros y, sobre todo, las existencias, que en alimentación rotan cada pocos días y tienen una punta muy marcada en determinadas fechas.
La responsabilidad civil tiene aquí un peso especial: explotación por los resbalones y caídas en una superficie con público y suelo mojado, patronal por la plantilla, locativa si el local es arrendado y, sobre todo, de producto, que es la que responde de una intoxicación o de un alimento en mal estado.
Y después está todo lo que gira alrededor del frío, que en este sector no es una garantía accesoria sino el centro de la póliza.
Un supermercado no es una tienda más grande. Estas son las diferencias que de verdad afectan al condicionado.
Esto es lo que debería aparecer en sus condiciones particulares. La columna de la derecha es lo que compruebo yo en cuanto me llega la póliza de un establecimiento de alimentación.
| Garantía | Qué cubre | Qué mirar en su póliza |
|---|---|---|
| Incendio, rayo y explosión | Daños por fuego al local, la instalación y el género | Que el continente incluya cámaras, muebles de frío y cuadro eléctrico |
| Daños por agua | Rotura de tuberías, desagües y grupo de presión | El sublímite de localización y reparación de la avería |
| Avería de maquinaria frigorífica | Rotura del compresor, del motor o del circuito | Si es garantía propia o va dentro de daños eléctricos, y con qué límite |
| Deterioro de mercancías refrigeradas | Producto perdido por avería del equipo | El límite por siniestro y si distingue entre refrigerado y congelado |
| Corte de suministro eléctrico | Pérdida de frío por fallo de la compañía suministradora | El tiempo mínimo de interrupción que exige para responder |
| Existencias | Género en sala de ventas, almacén y cámaras | Si el capital contempla la punta de campaña y si hay margen automático |
| Robo y expoliación | Sustracción de género y de recaudación | Límite de efectivo en caja, en caja fuerte y en traslado a la entidad |
| Rotura de lunas, vitrinas y muebles de frío | Cristales, puertas de cámara y vitrinas expositoras | Si las puertas de vidrio de los muebles de frío están incluidas |
| RC de explotación | Caídas y daños a clientes en la superficie de venta | El capital por siniestro y si cubre el aparcamiento y la zona de carga |
| RC de producto e intoxicación | Daño causado por el alimento vendido | Si alcanza a la elaboración propia de carnicería, pescadería y obrador |
| Gastos de retirada de producto | Coste de retirar un lote del lineal | Si existe la garantía y con qué límite |
| RC patronal | Daños a sus trabajadores | El capital por víctima y que no excluya temporales ni personal de refuerzo |
| Pérdida de beneficios | Ingresos durante el cierre por siniestro cubierto | Indemnización diaria y periodo de indemnización en meses |
| Defensa jurídica y sanciones | Procedimientos y expedientes administrativos | Si incluye defensa ante inspección sanitaria |
Estas son las exclusiones que más discusión generan en el sector. Conviene conocerlas antes de necesitarlas.
Repetidos hasta el aburrimiento. Si tiene un establecimiento de alimentación, compruebe estos seis puntos aunque no haga nada más.
Es el primero que miro siempre. Muchas pólizas llevan la avería de maquinaria pero no el deterioro del género, que es lo caro. Y otras lo llevan con un límite de hace diez años que no cubre ni una cámara. En un establecimiento mediano el contenido de las cámaras y los congeladores se va a una cifra muy seria, y esa es la magnitud que hay que poner ahí.
Hay condicionados que solo responden si el corte eléctrico supera un número de horas seguidas. Si el plazo es largo, la garantía casi nunca se activa, porque el suministro vuelve antes y el género ya se ha perdido igual. Ese número de horas es negociable y conviene mirarlo con calma.
Las cámaras, los muebles frigoríficos, la central de frío y el cuadro eléctrico reforzado son obra e instalación fija y valen mucho dinero. Cuando el capital de continente se calculó solo con los metros del local, el infraseguro es enorme y salta con cualquier siniestro grande.
En cuanto hay carnicería, pescadería, charcutería u obrador hay elaboración propia. Si el condicionado solo responde por producto comprado y revendido sin manipular, justo la parte de más riesgo sanitario se queda fuera.
Reconstruir una sala de ventas con su instalación de frío después de un incendio no se hace en tres meses. Y la clientela de un establecimiento de barrio se reparte entre la competencia en semanas. El periodo de indemnización debería dar para reconstruir y para recuperar la venta, no solo para desescombrar.
El convenio del comercio de alimentación obliga a asegurar a los trabajadores por muerte e incapacidad derivadas de accidente laboral. No va dentro del multirriesgo: es una póliza aparte, y es de las que más se olvidan hasta que hay una inspección o un accidente con la máquina de corte.
Esta es la situación real del sector, así que conviene tenerla clara antes de que ocurra.
Para que el deterioro de mercancías responda tienen que darse dos cosas: una causa cubierta y una acreditación del daño. La causa cubierta es la avería del propio equipo o el corte de suministro externo, según qué garantías tenga contratadas; la parada por haber desenchufado, por una puerta mal cerrada o por falta de mantenimiento no lo es. Y la acreditación es el registro de temperaturas, el parte del servicio técnico y la relación valorada del género retirado.
Ese registro de temperaturas es la pieza clave y casi nadie lo guarda. Si el equipo tiene sonda con histórico, hay que descargarlo antes de reiniciar la instalación; si el control es manual, hay que conservar las hojas. Sin eso, la discusión sobre cuántas horas estuvo el género por encima de temperatura no tiene forma de cerrarse.
La retirada también cuenta. En alimentación el producto que ha roto cadena de frío no se puede vender aunque a simple vista esté bien, y su destrucción o entrega a gestor autorizado tiene un coste. Conviene comprobar si la póliza asume ese gasto o solo el valor del género.
Y el valor a indemnizar es el precio de coste, con albarán o factura del proveedor, no el precio de venta al público. Tener el inventario en el programa de gestión, con copia fuera del local, convierte un expediente largo en uno rápido.
Cuando me llega la póliza de un supermercado no empiezo por las garantías: empiezo por tres números, porque son los que determinan si el resto sirve de algo.
El primero es el capital de continente. Se calcula por coste de reconstrucción del local más la instalación fija, incluyendo cámaras, central de frío, muebles frigoríficos empotrados, cuadro eléctrico y climatización. No es el precio del traspaso ni lo que pone la escritura: es lo que costaría volver a levantarlo hoy.
El segundo es el capital de existencias en el mes de más acumulación, separando lo que está en sala de ventas de lo que está en cámaras y almacén, porque muchos condicionados ponen límites distintos por ubicación.
El tercero es el margen bruto anual, que es la magnitud que sostiene la pérdida de beneficios: la facturación menos el coste de la mercancía que dejaría de comprar con el local cerrado. Los gastos que siguen corriendo —alquiler, nóminas, cuotas de los equipos, suministros mínimos— salen justo de ahí.
Con esos tres números encima de la mesa, la conversación sobre garantías dura diez minutos y se hace bien. Sin ellos, cualquier póliza parece correcta hasta el día del siniestro.
Con esto me sobra para devolverle un informe por escrito. No hace falta que prepare nada más.
Las dudas que me llegan cada semana por WhatsApp, contestadas sin rodeos.
Solo si tiene contratada avería de maquinaria frigorífica junto con deterioro de mercancías. Son dos cosas distintas y la segunda falta muy a menudo. Es lo primero que reviso.
Eso es una garantía diferente, la de corte de suministro eléctrico, y suele exigir un número mínimo de horas de interrupción. Ese plazo es lo que hay que mirar.
Responde la responsabilidad civil de producto. Conviene comprobar que la garantía alcanza a lo que usted elabora o manipula en carnicería, pescadería y obrador, y no solo al producto envasado que revende.
No. La garantía de robo exige fuerza en las cosas o intimidación. El hurto simple y las diferencias de inventario quedan fuera.
Solo si tiene contratada la garantía de gastos de retirada de producto, que no viene de serie en la mayoría de condicionados.
No. Es una póliza independiente que obliga el convenio colectivo del sector. Se contrata aparte sin tocar el multirriesgo.
Cero euros y sin compromiso. Mi remuneración la paga la compañía y no encarece su póliza.
Sí. Un capital corto o una garantía que falta se arreglan en vigor mediante suplemento. Para no renovar sí hay que avisar con un mes de antelación.
Lo miro yo personalmente. Si no puedo mejorarte lo que ya tienes, te lo digo y no te vendo nada.
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