Respuesta corta
Casi ninguna póliza mal hecha lo está por mala fe: lo está porque nadie la ha vuelto a mirar desde que se firmó. Capitales del banco cuando ya no hay hipoteca, actividades mal declaradas, exigencias de la compañía que nadie leyó. Todo eso se ve en 24 horas con la póliza delante, y se arregla antes del siniestro, no después.
Un caso de este mes: la casa que seguía asegurada como cuando había hipoteca
Un asesor de Bargas me manda la póliza de hogar de su casa. Lleva años renovándose sola. El detalle que lo cambia todo: ya no tiene hipoteca. Los capitales de continente y contenido que figuraban en la póliza eran los que fijó el banco en su día, pensados para cubrir el préstamo, no la casa.
Resultado: la vivienda valía bastante más de lo que decía la póliza. Eso se llama infraseguro y tiene una consecuencia muy concreta: en un siniestro grande, la compañía aplica la regla proporcional y paga solo la parte que corresponde al capital declarado. Un incendio o una inundación seria se habrían pagado a medias.
Lo que hice: recalcular los capitales al valor real de reconstrucción y del contenido, y preparar una propuesta con los números corregidos para verla con él con calma. Sin prisa y sin vender nada por encima de lo que necesita.
Por qué te puede pasar a ti: si tu seguro de hogar lo contrataste con la hipoteca y ya la has terminado (o la has amortizado en gran parte), es muy probable que los capitales sigan siendo los del banco. Es lo primero que miro. Lo explico con más detalle en continente y contenido.
Lo que más me encuentro cuando reviso una póliza
Cada semana reviso pólizas de particulares, autónomos y empresas de Toledo y del sur de Madrid. Estas son las situaciones que más se repiten. Ninguna lleva nombre porque no hace falta: casi seguro que reconoces alguna.
1. La actividad declarada no es la que se hace
Un local con «gimnasio» en la póliza que en realidad es un rocódromo con gente en altura. Un «pintor» que también hace pladur. Una tienda que además reparte a domicilio con una moto que no es de la empresa. Lo que no está declarado no está cubierto, y la compañía lo mira el día del siniestro, no el día de la firma. Tabla por profesión.
2. La cocina, el horno o la campana sin lo que pide la compañía
En bares, restaurantes y obradores la mayoría de los incendios nacen en la cocina. Muchas pólizas exigen por escrito limpieza periódica de la campana, extintores revisados o un tipo de instalación concreto. Si no se cumple, el siniestro se discute. Nadie se lo había leído al cliente. Seguros para hostelería.
3. Empleados sin seguro de convenio
Empresas con plantilla que no sabían que su convenio colectivo les obliga a un seguro de accidentes para los trabajadores. Sin él, la indemnización que marca el convenio (a menudo decenas de miles de euros) la paga la empresa. Seguro de convenio.
4. La comunidad con el capital de hace quince años
Pólizas de comunidad que se renuevan desde que se construyó el edificio con el mismo capital. Construir hoy cuesta mucho más, así que la comunidad está infrasegurada sin que nadie lo sepa. Seguro de comunidad.
5. El todo riesgo que no era todo riesgo
Coches asegurados a todo riesgo con una franquicia que el cliente no recordaba haber firmado. Se descubre en el mostrador del taller, con la factura delante. No es malo tener franquicia; lo malo es no saberlo. Seguro de coche.
6. El seguro de vida del banco que cubre menos de lo que cuesta
Seguros de vida vinculados a la hipoteca, con prima que sube cada año y capital que baja, cuando la misma cobertura se podía tener sin estar atado al banco. Vida e hipoteca.
7. El decesos que se lleva pagando treinta años
Familias que pagan decesos desde hace décadas, con la prima subiendo con la edad, que no sabían que existe la opción de dejarlo pagado de una vez. No siempre compensa, pero conviene saberlo. Decesos a prima única o anual.
Lo que dicen los clientes
Estas opiniones son reales y están publicadas en Google, con nombre. Puedes leerlas todas en la ficha de Google de SEGUROS JBRASAL.
Marcelo Nimo · Google
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Cómo saber en qué situación estás tú
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